Gloria Carrá sorprendió al compartir un aspecto muy personal de su vida: padece prosopagnosia, una condición que le dificulta reconocer rostros. Lo contó en el programa" Otro día perdido", conducido por Mario Pergolini, donde habló con total sinceridad sobre cómo le afecta en el día a día.
Durante la charla, la actriz intentó explicar qué le sucede cuando mira una cara, y lo hizo con una frase que rápidamente llamó la atención: “La cara se desordena”. Con esas palabras, describió la sensación de confusión que le genera este trastorno, que no le permite identificar con facilidad a las personas, incluso en situaciones cotidianas.
"Otro día perdido" vuelve el lunes: quién será la primera invitada de Mario PergoliniLa prosopagnosia, también conocida como “ceguera facial”, es un trastorno neurológico que afecta la capacidad de reconocer rostros. Quienes la tienen suelen apoyarse en otras pistas, como la voz, la forma de caminar o detalles del contexto, para saber con quién están hablando.
Gloria Carrá reveló que sufre prosopagnosia: “La cara se desordena”
La actriz contó que le resulta difícil hablar abiertamente sobre su condición, ya que suele generar confusión en los demás. “Cuando lo digo así, medio al pasar, suena raro y termino quedando mal”, explicó durante la entrevista.
En ese contexto, detalló que tiene problemas para reconocer rostros, incluso en situaciones cotidianas. “Es como que la cara se desordena. Tu cerebro no puede ordenarla”, describió. La dificultad se vuelve más evidente al ver películas coreanas: si aparecen dos actores con rasgos similares, pierde rápidamente la referencia. “Ya no sé quién es quién”, resumió.
Sin embargo, el problema también atravesó momentos de su vida personal. Recordó que, en los cumpleaños de sus hijas, le resultaba casi imposible identificar a los chicos cuando sus padres iban a buscarlos. “No sabía a quién devolverle el niño. No sabía cuál era”, relató.
Esa situación, según contó, le generaba mucha angustia. “Me ponía muy nerviosa”, dijo. Para salir del paso, optaba por estrategias improvisadas: recibía a los adultos con naturalidad, aunque sin poder distinguir si buscaban a un nene o a una nena.